Las Cajas de Ahorros como entidades no lucrativas bajo el protectorado del Estado nacieron en los más de los casos como Montes de Piedad, entidades dedicadas a intentar fomentar el ahorro popular, ayudar a disminuir las necesidades de la gente más necesitada y garantizar, en parte, la previsión social.

Los datos que se poseen nos hablan de los siglos XVII y XVIII como inicio de la creación de los Montes de Piedad siendo con posterioridad su evolución a Cajas de Ahorros tal y como eran conocidas hasta hace apenas 5 años.

La evolución de las Cajas de ahorros durante muchos años unida a una política de expansión, pensada más en el servicio que en el beneficio, justifico el que su arraigo entre la sociedad fuese tal que pronto ocuparon un lugar entre las familias españolas.

No se puede ignorar que fueron precisamente las Cajas las que rescataron del abandono financiero a un importante número de particulares gracias a su vocación social facilitando de esta forma el acceso a los servicios financieros a todas las áreas de la sociedad sin distinción de edad, clases sociales ni localización gracias a su filosofía de proximidad hacia los clientes y a su apoyo al desarrollo económico regional mediante su participación en aquellas actividades de desarrollo en las diferentes comunidades como la ganadería, la pesca o la agricultura entre otras.

Los que hemos tenido la suerte de vivir esa época hemos podido comprobar como se hacía realidad aquello de que “Las Cajas eran una gran familia” Las familias formaban parte de las Cajas de ahorros, de ahí el dicho de que las Cajas eran una gran familia, los padres o los abuelos tenían por costumbre regalar a los recién nacidos o a los niños en su primera comunión una cartilla en la Caja “su Caja”.

¿Quién de los antiguos no recuerda con añoranza la fecha de aquellos 31 de Octubre en la que se celebraba en todas las Comunidades o Provincias el “Día Universal de Ahorros”?.

No es aventurado decir que fueron las Cajas de Ahorros las que contribuyeron de forma decisiva mediante sus Prestamos Hipotecarios a que una gran mayoría de españoles pudiéramos adquirir una vivienda digna, como actualmente dice el artículo 47 de la constitución, ayudando de esta forma no solamente a los adquirientes sino a la industria de la construcción que durante muchos años fue uno de los motores de la economía española.

No había hogar en España en el que uno o varios miembros de la familia no fueran clientes de la Caja, las Cajas cumplían con su papel de prestar servicio a todo el mundo, principalmente a las clases menos favorecidas, para los más necesitados o menos favorecidos por la fortuna funcionaban los Montes de Piedad a donde acudían a empeñar lo poco de valor que les quedaba y que les ayuda a ir soportando los momentos difíciles.

Las Cajas de Ahorros prestaron una importante ayuda a nuestros emigrantes, mas de un millón y medio de personas entre los años 1959 y 1973 que en gran medida utilizaron sus servicios para enviar a sus familias en España parte de sus salarios adquiridos en el extranjero a costa de esfuerzo y sacrificio.

Cuarenta y cinco entidades con una red de más de 25.000 Oficinas, muy superior en número a la de la Banca, las Cajas de Ahorros se convirtieron en la primera empresa del País con una plantilla en torno a los 135.000 trabajadores.

Las Cajas y su personal formábamos parte de la vida diaria de nuestros clientes, gozábamos de su confianza y de su amistad, algo que hoy se ha perdido y que probablemente se tardará mucho en recuperar porque eso ya forma parte de un pasado, un pasado triste pero pasado porque la realidad es que la ambición de unos directivos, el desconocimiento por una parte, la avaricia y la mala cuando no la ilegal actuación de unos dirigentes miembros de unos Consejos de Administración politizados junto con la debilidad, cuando no la dependencia de algunos sindicatos, han llevado a las Cajas de Ahorros a la quiebra y desaparición con su reconversión en entidades Bancarias.

Las Cajas eran fundaciones, y nacieron de los Montes de Piedad para evitar la usura. Su ventaja sobre los Bancos era que no tenían accionistas, no tenían que repartir sus beneficios y por lo tanto los reinvertían a la sociedad tanto a través de su obra social como de su participación en actos sociales

y populares. Las Cajas de Ahorros ayudaron y participaron en todos los actos, eventos o actuaciones en los que los Ayuntamientos, Instituciones y/o Organizaciones de todo tipo pidieron su colaboración, ayudaron a mantener, cuando no mantuvieron directamente, colegios, guarderías, residencias, hogares del jubilado, colegios, Universidades, servicios sanitarios, etc. Etc.

Una Obra Social que venía sufragando, con miles de millones de euros anuales, centenares de actividades culturales y educativas, así como de conservación del patrimonio histórico o para la proporción de cuidados sociosanitarios. Un sector que crea más de 33.000 puestos de empleo al año,

Sin embargo la conversión en Bancos de unas entidades como las Cajas de Ahorros traerá importantes consecuencia entre ellas el aislamiento financiero de una parte importante de la sociedad que quedará desvalida y desprotegida ante los grandes bancos que tienen sus miras puestas en los beneficios a conseguir con el objetivo de repartirlos entre sus accionistas

Su desaparición supondrá la no participación en actos sociales y/o culturales y su desvinculación de prácticamente todas aquellas obras que en beneficio de la sociedad venían manteniendo así como la desaparición de un porcentaje importante de puestos de trabajo con las consiguientes consecuencias que tanto para la sociedad como para las arcas del estado va a suponer su desvinculación de este tipo de actividades.

Sin embargo las Cajas de Ahorros que ahora desaparecen en España siguen funcionando en otros países como es el caso, en Europa, de las SSparkassen en Alemania, el Grupo Caisse d´epargne en Francia, Las Cassa di Risparmio en Italia o la CEC en Rumania, sin olvidar las Cajas de Ahorros existentes en Canadá, Suiza, Perú o Panamá por poner algunos ejemplos.

Es por eso que me atrevo a aventurar que sin tardar mucho, cuando se hayan depurado, si se llegan a depurar, las responsabilidades pertinentes a quienes con su acción u omisión han llevado a la desaparición del sistema y del actual modelo de Cajas de Ahorros estas tendrán que resurgir con fuerza bien por iniciativa popular o bien por iniciativa oficial y volverán a prestar el servicio que siempre prestaron volviendo de esta forma a la senda que nunca debieron de abandonar.

Ricardo Calderón Rivas

Ex-empleado de Caja Cantabria

Ex-Consejero en representación del Personal

46 años de servicio en la entidad