NO ES LA PRIMERA VEZ

No es la primera vez. Liberbank ha abierto un proceso de cierre de oficinas y servicios de informática que ha derivado en traslado de 73 personas de toda España. En Cantabria son siete personas de nuestro servicio de Informática, que era de lo mejor que tenía el banco ( y todavía no se ha dado cuenta) y que no han querido pasar a la empresa que les ofertaron. Les mandan_ os mandan, compañeros y compañeras_ con efectos uno de septiembre, a oficinas de pueblos sobre grandes: Corrales, Santoña, Laredo…. y en general a todas y todos a casi 50 kms de Santander. Todavía habrá que estar agradecidos a quienes, mejorando, en favor de la empresa, los 25 kms que marca el convenio, firmaron que se les haya podido desplazar, sin coste, hasta 50 kms del centro de origen. Sólo calculando en euros la demasía sobre los 25, pueden los compañeros y compañeras pasarle a esos sindicatos una factura de casi 150 euros cada mes, porque, desde Asturias, siempre son más de apurar al límite, sólo para incomodar a la plantilla, que de soltar un duro por la kilometrada diaria que les hace pegarse sin ninguna necesidad. Especialmente sangrante y nada nuevo, es lo que han perpetrado con los afectados por el cierre de oficinas a quienes envían desde puntos como Andalucía, Madrid o Cataluña, casi sin excepción, como no, a su Asturias del alma, en clara invitación a cambiarles la vida. ? Es que les falta gente en Asturias?. ? Es que necesitan toda la ayuda del mundo?. No. Es que quieren despedir barato. La situación se agrava, cuando los sindicatos firmantes, en variopinto intento de decir “yo no he sido”, unos, se indignan diciendo que de eso no habíamos hablado y otros, no sabemos si animados por la propia empresa, no tienen más imaginación que leerles sus derechos y sólo en cuanto a cómo hacer para pedir la cuenta. Bonita defensa de unos afectados por tal noctámbulo acuerdo de capitulación sindical. Ah!. Y el tercer compañero de firmas, el colaborador necesario, al no ser tan de clase, pues unas peteneras… y te adjunto un copia-pega de lo firmado de aquella manera y que cada cual coja lo que le parezca. O lo que pueda. Una vez más, comprobamos el modus operandi de la empresa hacia su personal. No es la primera vez. Es que son todas las veces. Podría ser que no dan una. Pero no. Tal parece mala leche. O toda una estrategia para reducir plantilla. Y, lo que es más grave, acompañada de trío de palmeros que, a no mucho tardar, se dirigirán a la gente recabando apoyos para intentar paliar su incesante sangría electoral. Al tiempo.

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